[cap 28]

KaH con 33
KaH con 33 años, edad a la que interpreta The Philadelphia Story (1940)

[Extracto de capítulo 28:]

íbamos a disfrutar la delicia de pasar un día de intimidad junto a la novia de la alta sociedad americana: KaH, Katharine Hepburn, un plan de esos que pone a tono el ánimo y color en las mejillas; hacía algo de frío, eso sí, siempre olvido abrigarme para ir al cine. Hepburn brillaba tersa, gozosa, con esa belleza tan personal que pasea por las estancias y las escenas como si flotase, parecida a un remolino, haciendo que todo gire en torno a ella excepto su hermana pequeña, cómplice y único personaje capaz de volar a su altura. Cary Grant estaba estupendo, por supuesto, pero se encontraba ligeramente ofuscado, como James Stewart, fagocitados por una Hepburn en estado de gracia. Todas las miradas hacia ella.  Continuar leyendo “[cap 28]”

[cap 27]

¿Tienes buen gusto?

Cuestionario para tratar de conocer (de forma en absoluto garantizada), si posees un gusto excelso o uno full de Estabul.

¿Estás preparado?

Moral en el arte

… y moral en el gusto

Cuando uno contempla una obra artística, suele poner en marcha su sensibilidad, sus recuerdos, su imaginación, su capacidad de empatía, incluso los jugos gástricos… Pero ¿qué hacer con la moral? ¿debemos mantenerla activada o ponerla en stand by?

¿Debe mirarse una obra bajo un prisma moral? ¿Qué opinas? Cuestionario, más abajo.

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[cap 24] La velleza con v

En el capítulo 24 de la novela, el protagonista supone la existencia de un gusto único, de una belleza única para todos, la que denomina velleza (con v).


Aquí unos estudios sobre la belleza, y su posible unicidad.

agradecimientos a Berta Burguete,
por sus comentarios y sugerencias

La psicóloga Judith Langlois, investigadora de la Universidad de Texas, recogió un montón de fotografías de caras de individuos de diferentes culturas y se las enseñó a un grupo de adultos voluntarios, que las puntuaron en función de su atractivo. Luego mostró esas mismas fotos a bebés de entre tres y seis meses, demasiado pequeños para estar ya bajo los influjos de la aculturación. Estos miraron significativamente más a las caras, tanto de hombres como de mujeres, que los adultos habían valorado como más atractivas. Eso sugería que los bebés, además de tener detectores de belleza innatos, compartían los gustos por los mismos rasgos de belleza.

http://www.lavanguardia.com/estilos-de-vida/20110826/54204629310/la-ciencia-de-la-belleza.html


El efecto óptico que producen esos caracteres infantiles acrecienta en los adultos latendencia innata a mostrar ternura con los niños y a cubrirlos de halagos y atenciones. En lasrelaciones sexuales, las reacciones químicas que anteceden y acompañan a la cópula provocanenrojecimiento en los adultos (Morris, 1967: 60), rubor parecido al que de forma espontáneamanifiesta el rostro de los lactantes.

http://www.academia.edu/5136130/Venus_y_Darwin._Una_lectura_evolucionista_de_la_belleza_femenina_en_las_culturas_del_Mediterr%C3%A0neo_antiguo


La simetría de las caras y el dimorfismo son una fuente de atracción en todas las culturas humanas e incluso entre otras especies de primates.

http://www.elmundo.es/elmundo/2008/05/06/ciencia/1210092964.html


Rostros simétricos: un proyecto artístico explora el atractivo de las caras simétricas

http://www.huffingtonpost.es/2012/10/10/rostros-simetricos-caras-simetricas_n_1953569.html


Y para terminar… esta mirada sobre la amplitud de la belleza, que sin contradecir lo anterior, muestra la multitud de lados del prisma del que hablamos: https://edition.cnn.com/style/article/catherine-opie-beauty/index.html